La violencia contra las mujeres en México también exige mejores respuestas desde el primer contacto
En México, hablar de violencia contra las mujeres exige mirar no sólo la dimensión del problema, sino también lo que ocurre cuando una persona decide pedir ayuda.
Ese momento inicial —la primera escucha, la primera orientación y la identificación de necesidades— puede marcar el comienzo de una ruta de atención jurídica, psicológica, médica o institucional.
La violencia psicológica presentó una prevalencia de 51.6%; la sexual, de 49.7%; y la física, de 34.7%. Estas cifras muestran la magnitud de un problema que no se resuelve únicamente con la existencia de normas, instituciones o procedimientos. También importa la preparación de quienes reciben, escuchan y orientan a una mujer cuando busca apoyo.
¿Qué significa “primer contacto” ante una situación de violencia de género?
El primer contacto no equivale necesariamente al inicio de una denuncia o de un procedimiento judicial.
Puede ocurrir antes: cuando una mujer se acerca a una institución, organización o profesional para explicar lo que está viviendo y conocer qué opciones tiene disponibles.
El Estándar de Competencia EC0539, “Atención presencial de primer contacto a mujeres víctimas de violencia de género”, fue diseñado para profesionalizar a las personas que realizan este tipo de atención.
De acuerdo con el estándar publicado en el Diario Oficial de la Federación, la atención contempla una entrevista breve para identificar la problemática de violencia, recabar información sobre redes de apoyo, comunicar la situación identificada, informar sobre servicios especializados disponibles y elaborar con la mujer estrategias de acción.
El estándar incorpora un marco de derechos humanos y elementos de perspectiva de género dentro de la atención. Su alcance no es sustituir la intervención jurídica, psicológica, médica o de otra especialidad, sino establecer competencias para conducir ese primer encuentro con criterios definidos.
Por qué la primera atención importa
Una persona que atraviesa una situación de violencia puede llegar al primer contacto con información incompleta, dudas sobre lo que está ocurriendo o incertidumbre respecto de las alternativas disponibles.
Por eso, reducir ese momento a una recepción administrativa puede dejar fuera elementos relevantes de la situación.
El EC0539 parte de una lógica más amplia: escuchar, identificar la problemática, reconocer redes de apoyo, comunicar de manera comprensible la situación detectada y ofrecer información sobre servicios especializados.
Esto obliga a distinguir entre escuchar y simplemente recibir información. Una atención estructurada busca comprender el contexto suficiente para orientar, sin convertir el primer contacto en una investigación, una valoración clínica o una promesa sobre el resultado de un eventual procedimiento.
Violencia contra las mujeres y barreras de acceso a la justicia
La magnitud de la violencia contra las mujeres convive con otro problema: una proporción considerable de los hechos delictivos estimados en México nunca llega al conocimiento efectivo de las autoridades o al inicio de una investigación formal.
La ENVIPE 2025 estimó que, de los 33.5 millones de delitos ocurridos durante 2024, 93.2% no se denunció o no derivó en el inicio de una carpeta de investigación.
Aun con esa distinción, el dato permite dimensionar una brecha general entre la victimización y el contacto efectivo con el sistema de justicia.
En situaciones de violencia contra las mujeres, esa brecha vuelve especialmente relevante la calidad de los primeros espacios de orientación y atención. El reto no comienza únicamente cuando existe una carpeta de investigación; empieza antes, cuando una persona necesita entender qué está ocurriendo y qué alternativas tiene disponibles.
¿Qué busca profesionalizar el estándar EC0539?
El EC0539 no es una certificación genérica sobre sensibilización en violencia de género. Su objeto es más concreto: evaluar competencias relacionadas con la atención presencial de primer contacto a mujeres víctimas de violencia de género.
Entre los elementos que contempla se encuentran:
- Encuadrar la atención inicial.
- Recabar información sobre la situación de violencia.
- Identificar redes de apoyo.
- Comunicar la situación identificada incorporando elementos de perspectiva de género.
- Informar sobre opciones de servicios especializados.
- Elaborar estrategias de acción con la mujer atendida.
- Realizar el cierre de la atención.
Ese alcance es importante porque evita atribuirle a la certificación funciones que no le corresponden. Contar con esta competencia no sustituye la especialización que pueda requerir un caso ni garantiza resultados dentro de un procedimiento. Sí acredita competencias determinadas para una fase específica de atención.
Preparación profesional frente a situaciones sensibles
En la práctica jurídica, la preparación técnica suele asociarse con conocimiento normativo, litigación, estrategia procesal y manejo de evidencia. En asuntos que involucran víctimas de violencia existe, además, una dimensión de atención que no debería tratarse como accesoria.
Para una firma que participa en la representación de víctimas dentro de procedimientos penales, comprender cómo conducir adecuadamente un primer contacto puede complementar el trabajo jurídico posterior.
No porque la certificación sustituya el análisis legal, sino porque incorpora herramientas para una etapa previa o inicial en la que todavía deben identificarse necesidades, contexto y posibles rutas de atención.
Lavín & Álvarez Abogados comunica dentro de su práctica de Representación a Víctimas que acompaña a víctimas de delitos en la presentación de denuncias y en el seguimiento de procedimientos penales. La firma también participa en la representación de mujeres en casos de violencia familiar y agresiones sexuales a través de su colaboración con la Fundación María Teresa Ealy.
Luis Miguel Lavín y Carlos César Álvarez obtienen la certificación EC0539
Estándar de Competencia EC0539
Luis Miguel Lavín Santacruz y Carlos César Álvarez Román obtuvieron el Certificado de Competencia Laboral en “Atención presencial de primer contacto a mujeres víctimas de violencia de género”.
Los certificados identifican a Servicios Integrales para la Calidad y la Competencia Organizacional, S.C. (SICCOR) como organismo certificador, dentro del Sistema Nacional de Competencias.
Para Lavín & Álvarez, esta certificación se integra a una lógica de preparación continua vinculada con su práctica penal y su trabajo de representación de víctimas.
Su valor no está en convertir una credencial en un argumento promocional, sino en incorporar competencias verificables para atender una etapa particularmente sensible: el momento en que una mujer busca orientación por primera vez.
La atención jurídica también se construye desde el primer contacto
La existencia de leyes, protocolos y procedimientos es indispensable, pero no agota las condiciones necesarias para que una persona pueda acercarse al sistema de justicia y comprender sus alternativas.
La atención de primer contacto ocupa un lugar específico dentro de esa ruta. Escuchar de forma estructurada, identificar la situación, reconocer redes de apoyo, informar sobre servicios especializados y orientar sin exceder el alcance de la intervención forman parte de las competencias contempladas por el EC0539.
En asuntos de violencia de género, la preparación profesional no debería comenzar únicamente cuando un caso ya se encuentra judicializado. También importa lo que sucede antes, desde la primera conversación.


